Vendo y regalo cosas, sí.
¿Por qué? Porque quiero.
¿Cómo? Preferiblemente en mano. Preferiblemente en Madrid. Me mandas un mail y quedamos. ¿Otras opciones? De vez en cuando voy a Zaragoza, también podríamos quedar allí. ¿Y no podría ser por correo? Preferiría que no, porque en general son libros y pesan y el envío no es barato, pero si no hay otra posibilidad en algún caso puedo también enviarlo por correo. Me mandas un mail y lo hablamos.
¿Cuándo? Bueno, intentaré que sea lo antes posible, claro. Pero tengo otras cosas que hacer en la vida, así que no te extrañes si tardo un par de días o así. Sea como sea, mándame un mail y lo hablamos.
Pero ¿cómo? Mándame un mail con el asunto "libros!", me dices qué quieres y cómo podrías recogerlo. Buscamos un tiempo y sitio que nos venga bien a ambos y ya está. Ah, quien primero pide algo, se lo queda.
¿Cuánto? El precio está en la lista, en euros (€). Cuando dice 0 es que es gratis. En algunos casos, si me pides 4 ó 5 cosas igual te regalo una de ellas o te hago algún descuento. Si alguien quiere pagar más, por mi vale.
¿Qué? A continuación la lista. La mayoría son libros y cómics. Si en una serie sólo el primer número tiene precio, es que sólo la vendo completa a ese precio todos los números.
Pues sí, finalmente he decidido optar por hacer un juego. Es que me cuesta a veces decidirme sobre algunas cosas.
Otra idea que tenía pensada era hacer una aplicación que uniera la lista de la compra con recetas. Algo que te permitiera hacer cómodamente la lista de la compra en el móvil, que pudieras, por ejemplo, seleccionar una receta y te mostrara las cosas que necesitas. Incluso que llevara una cierta memoria sobre las cosas que tienes. Que si has comprado yogures cada dos semanas, supiera avisarte el próximo miércoles de que probablemente quieras comprar yogures. También se me había ocurrido que al ir a comprar, sea capaz de aprender, por medio de la colaboración de los usuarios, dónde -más o menos- están las cosas y te presentase la lista en un orden razonable.
Hace unos días el periódico Público.es presentaba una entrevista a un programador de Microsoft.
Con un titular llamativo, como debe ser (tsk), el artículo ha ido dando algunas vueltas por Twitter y demás enredos sociales, centrándose únicamente en ese aspecto. En España, el programador es "el escalafón más bajo", en USA es "la estrella". Por supuesto, todos los opinólogos de turno han expresado la suya. Para eso sirven Menéame y similares, ¿no? El problema es que todos los comentarios son iguales. "Mi sueldo es una mierda. Oh, pobrecito yo" - o variaciones sobre el mismo tema.
Nadie se para a pensar y analizar por qué ocurre esto.
When programming, there're problems we find almost everyday. Then there're some problems we find just once in a while. Lastly, some of them will nerver or rarely cross our path. It's not that the Y combinator doesn't have practical uses, it's just that it's only needed in very specific contexts.
The problems with recursivity
Recursivity is a problem in itself for a number of inexperienced (and some experienced) programmers. But even for those of us who understand it, recursivity still has some hard to fix details in certain situations.
First and foremost is optimization.
Tengo una licencia de Aptana. Aptana es bueno y lo uso de vez en cuando. Podría utilizar PDT para depurar PHP desde Aptana. Pero aunque Aptana tiene muchas cosas buenas, Eclipse no es mi herramienta preferida. Me empiezo a sentir cómodo usando Vim ahora que lo tengo a mi gusto y me gustaría poder depurar desde Vim.
No hace falta buscar mucho para encontrar que aunque posible, la operación requiere algunos detalles.
Uno de mis propósitos para este año es el de alcanzar un nivel de satisfacción superior en el uso de mis herramientas de desarrollo. Más concretamente, en el uso de Vim. No soy excesivamente amigo de los IDEs complejos y siempre he tendido más hacia editores buenos pero sencillos.
Este es el caso de Vim. Vim, como editor, es para mi de los mejores que hay.
Ayer mismo me encontraba pensando en algunas cosas de mi infancia. Cosas que me han hecho ser lo que soy o, quizá más exactamente, que me señalaron lo que quiero llegar a ser algún día. Mirar al pasado sin más, es bastante inútil, pero pensar sobre las cosas que fueron y cómo son ahora a veces puede ayudar a comprender mejor quién somos y quién podemos ser.
Cuando era pequeño, mi hermano mayor tenía un Spectrum. Mi primo tenía un C64. Algo más tarde, un compañero de clase tendría un Amstrad CPC. Luego vendría a casa un enorme 8088 de ITT que compartíamos todos. No es que hiciera mucho más que jugar con el Spectrum de mi hermano, aunque sí que seguía casi cada semana los programas de la MicroHobby. En el PC trasteaba algo más, ya que las posibilidades eran mayores. Luego vendrían las clases de informática en una academia de la época, en el colegio, en IBM. Al principio BASIC, luego algo de Pascal, C, ensamblador...
Hace ya unos 25 años que comenzó este camino. Hoy, en mi bolsillo un móvil con Python instalado, en mi mesa mi querido PC con un número indeterminado de intérpretes y compiladores, en mi mochila el portátil con una selección similar. En la estantería algún Arduino y las varias cajas de componentes.
Ayer, por motivos que no vienen al caso, tuve la oportunidad de observar tranquilamente durante unos 20 minutos el funcionamiento de un interfaz alternativo. Estuve sentado en la recepción de un metabuscador de viajes bastante importante a nivel nacional.
Frente a mi, uno de los interfaces de acceso a la aplicación: El soporte telefónico. Y hay que entenderlo como un interfaz más a la aplicación puesto que trabaja con los mismos datos y acciones. Reservar, comprobar, (intentar) cancelar, modificar datos de billetes, usuarios, alojamientos...
Ayer, en un momento de ausencia de pensamiento publiqué aquí el manifiesto ese. Por si alguien lo quiere, es fácil encontrarlo, pero no aquí.
El problema es grave, sí, y requiere una respuesta, también. Está claro que no se puede permitir que un gobierno sitúe los intereses de un colectivo empresarial por encima del poder judicial. Más aún cuando esto atañe a un derecho recogido explícitamente en la Constitución.
Existe un sentimiento o idea demasiado extendida entre desarrolladores (1) de aplicaciones web. La idea, en líneas generales, viene a decir que en la expresión aplicación web, aplicación significa "lo que hacemos en el servidor" y web significa "batiburrillo de HTML y Javascript". O dicho de otro modo, que la parte web del desarrollo, en cuanto hacemos algo medianamente complejo (i.e. una aplicación), va a ser necesariamente un caos.
No todo el mundo piensa así (por suerte), pero sí es una idea enormemente extendida.

