Tinselcity

El Silencio y lo Efímero

Estaba leyendo por ahí cosas sin demasiado interés, cuando me he encontrado dos comentarios casuales. Uno hablaba de la regla de 90-9-1, pero eso lo dejaré para otra ocasión. El otro se preguntaba cómo era de frecuente que la gente escribiera algo en internet, quizá lo borrara y empezara de nuevo, y finalmente decidiera no enviarlo porque no tenía nada que aportar.

Por un lado no creo que haya muchos estudios o estadísticas sobre este asunto, aunque estoy seguro que el nivel de espionaje de algunas webs a sus usuarios seguramente permitiría hacerlo sin mucho problema. Por otro lado, creo que muchos coincidirían conmigo en que ojalá ocurriera más, eso de pensar antes de hablar y de no decir nada si no se tiene nada que decir. Ah, en fin… ese es otro tema, también.

El caso es que esto me ha hecho pensar en mi propio comportamiento. No exactamente en ese comportamiento, aunque recuerdo que cuando tenía cuenta en Twitter por ejemplo esto era algo que hacía muy a menudo. Me descubría pensando “esto que digo no aporta nada” y no lo decía. Pero no, no es esto en lo que he estado pensando, sino en un comportamiento más amplio, más general.

Utilidad y Atención

Tenía unos 17 o 18 años, creo. Estaba con mi primo y con dos chicas suizas. Hablábamos. Habíamos coincidido en unas clases y hablábamos para conocernos un poco. Estábamos todos en esa edad en que íbamos a empezar estudios universitarios y, claro, salió el tema de qué íbamos a estudiar y qué queríamos hacer en la vida. Recuerdo que en mi ingenuidad más evidente yo dije algo así como que me gustaría construir puentes… algo que estuviera ahí, que siguiera estando cuando yo me fuera, durante cientos de años y que sirviera, que le sirviera a la gente, que fuera útil. Ah, en fin… supongo que incluso hoy sigo siendo un estúpido e ingenuo idealista.

Y recuerdo que estaba muy convencido de que no me interesaba ser conocido. Quiero decir, que lo veía como cualquier otro puente o carretera o edificio, etc. Vamos por la calle y no sabemos quién ha hecho esa calle. Ni ese puente. Sí, hay algunos que sí. Se hacen muy famosos y decimos “Mira, ese es un edificio del arquitecto tal o cual”. Pero por lo general, por cada uno de esos hay cien o mil que no presumen, que solo realizan su labor durante años y años. Y sobre todo realizan una labor eminentemente práctica. Sirven. Cubren una necesidad de hacer mejor la vida de todos. No necesitan recibir la atención, no la buscan tampoco.

No volví a ver a aquellas chicas suizas después de ese verano, pero sigo teniendo la sensación de que me veían como a un tipo raro (cosa absolutamente razonable y lógica, por otro lado).

No quiero ser recordado

Si hay algo que de lo que estoy más convencido cada vez es de que no quiero ser recordado. No me interesa.

A veces, lo sé, esto llega a ser casi problemático porque se me ve con una imagen de desapego, de falta de interés. No creo que sea así. Sinceramente, aprecio a las personas a las que aprecio -a algunas las aprecio mucho- y agradezco también el aprecio que me dan. Pero no se trata de esto. Insisto en que aprecio una amistad, una relación personal -sea más o menos cercana-. Pero porque estas tienen un carácter diferente.

De lo que hablo cuando digo que no quiero ser recordado es de esas otras relaciones casuales que hoy parecen buscar muchos. Gente que, por decir algo, tiene viente mil seguidores en Twitter y asume, por lo menos a cierto nivel, que tiene viente mil relaciones personales. Que creen, porque eso es lo que se dicen a sí mismos, que la forma de llegar a más gente, de hacer algo realmente útil por la sociedad y el progreso, es que más gente les conozca. Que, aunque no quieran admitirlo, buscan mucho más la atención que la utilidad.

Yo tengo claro que no quiero eso. Quizá, lo reconozco, a veces exagero con esta idea y soy distante. Nadie dijo que fuera perfecto, ni que supiera siquiera hacer las cosas bien xD Pero es algo que recuerdo haber buscado desde siempre… ser un mago Baol, un guerrero en la sombra.

Palabras Borradas

Volviendo al tema inicial, a esas palabras borradas, quizá nunca dichas: Personalmente creo que sí, que como decía muchas veces deberíamos pensar más si lo que vamos a decir debe ser dicho. Pero como decía también, en mi caso llevo esto algo más allá.

Es habitual que cuando escribo algo, lo haga sólo de manera temporal. Al cabo de un tiempo, borro la mayoría de las que he escrito. Si hago esto es porque muchas veces, si digo algo es porque creo que puede ser útil en ese momento. Pero nada asegura que esas palabras vayan a seguir siendo útiles más adelante.

Poco después de leer lo que comentaba al principio, borraba un comentario mio en Reddit. ¿Por qué? Era un comentario corrigiendo un error de otra persona -“this is no longer true” por “this is no longer false”- explicando un código. Esa persona, ve mi comentario, corrige su error, y mi comentario deja de tener utilidad ya. Deja incluso de tener sentido porque el error ya no está. En consecuencia, borro mi comentario.

Es un caso muy concreto y específico, pero hay otros muchos casos por los que considero que mis palabras ya no son útiles. A veces porque llego a la conclusión de que nunca lo fueron realmente. Otras porque han quedado obsoletas, superadas por otras ideas. Otras porque soy consciente de que la mayoría de lo que digo es banal y nunca llegará a ayudar a nadie.

A veces, algunas las dejo durar más tiempo. Pero en general tengo muy claro que todo, antes o después, desaparece, y lo único que quedará será el efecto que esas palabras hayan podido tener, si es que han tenido alguno.