Nonsense

Es curioso pensar en cómo han ido cambiando algunas cosas a través de los años. En concreto, estaba leyendo hace un rato un artículo con un título del estilo de Cómo y Por qué dar una Charla en una Conferencia Técnica y me ha hecho pensar en cómo han ido evolucionando estas conferencias y charlas.

Charlas, charlas por todas partes

Está claro, hasta el punto de llegar a ser un tópico cansado, que Internet… “ha hecho el mundo más cercano” (algunos dicen más pequeño, pero prefiero decir cercano). Hace años, como pasaba con otras muchas fuentes de información, las conferencias y charlas eran menos frecuentes y menos accesibles. Lo habitual era que en tu campo hubiera un puñado de conferencias internacionales que contaban con charlas de un número limitado de ponentes. Asistir podía costar fácilmente unos miles de dólares o euros, lo que hacía que la mayoría de asistentes fueran porque se lo pagaba su empresa.

Hoy en día no sólo hay muchas más conferencias técnicas internacionales, sino también muchísimas más nacionales o locales. Y más aún, hay una barrera de entrada mucho más baja para los ponentes. No tengo intención de comentar este punto desde la perspectiva de la calidad de los ponentes. Es una discusión que terminaría haciéndome pensar en ese (por lo menos aparente) desprecio a la experiencia que domina ciertos círculos y eso me entristecería. No, no quiero hablar de eso.

Operando sobre la base de la percepción de la realidad

En lo que he pensado es en otro aspecto diferente. El artículo -un artículo moderno, con una gran foto de entrada, en Medium, como se lleva ahora- empezaba dando algunos motivos por los que hablar en una conferencia. Luego explicaba dónde, los tipos de conferencias, cómo conseguir que te acepten una charla, costes y, finalmente, de qué hablar.

Quizá esto también me entristece: Da igual de qué hables. Es lo último en lo que pensar. Lo primero es pensar en hacerte famoso, conseguir reputación, seguidores, likes, dar buena imagen a tu empresa, parecer listo e interesante… Sí, eso decía el artículo. Y después de todo eso es cuando se preocupaba un poco en sugerir temas generales sobre los que hablar. El contenido es lo último, lo de menos, quizá. Lo importante es todo lo demás. Como comentaban Cosmo y Martin, ya hemos dejado de operar sobre la base de la realidad para pasar a hacerlo sobre la base de la percepción de la realidad.

Tenemos que hablar

Si hay algo que creo que se nota en ciertas charlas respecto a otras, ese algo está precisamente en el por qué dar una charla. Y quizá sea casualidad, o quizá sea imaginación mía, pero mi impresión es que lo que tienen en común las charlas que me gustan es que el ponente la da porque quiere transmitir algo, porque siente la necesidad de decir eso que está diciendo y no simplemente la necesidad de hablar.

Y esto mismo es aplicable de forma mucho más general, no sólo a charlas y conferencias. También a artículos, blogs, twitts… A cuando te pones a contarle a alguien del trabajo o a un amigo alguna cosa técnica. Hazlo porque tengas algo que decir, algo interesante, productivo para todos.

Me gusta el estribillo de una canción de hiphop canadiense:

We know something you don't know
and if we don't share then we don't grow.

Es una bonita filosofía sobre el conocimiento. Comparto lo que sé, porque si no compartimos, no crecemos ninguno de los dos. Y eso es lo que buscamos, crecer ambos. Está claro que será una generalización y que no todas las charlas son así, pero me temo que últimamente demasiadas charlas y conferencias no se hacen para que crezcamos ambos. Ni siquiera para que crezca el ponente. Sólo para construir percepciones de la realidad.