Pensando en programar

Sobre mi, mi, yo, yo! Yo importo!

O más bien… no, no voy a hablar sobre mi. Voy a hablar sobre algo que he aprendido. Porque a nadie le importa quién haya escrito todo esto, pero a alguien puede que le importe saber por qué hay cosas sin terminar y no hay ya más contenido nuevo.

El contenido de esta página, la serie de Pensando en Programar, el libro de los porqués de JavaScript o las viejas reflexiones sobre cosas diversas, todo esto está escrito con una cierta intención de ayudar, de enseñar, de compartir con otros cosas que he ido aprendiendo. Probablemente -casi seguro- en algún momento mientras escribía todo esto pensaba que estaba haciendo algo, digamos, relevante, algo que sin duda le serviría de algo a alguien. En el fondo, ¿qué sentido tendría escribir todo esto si no pensara que leerlo podría servirle a alguien para algo?

No he cambiado de idea respecto a eso, claro. Tengo la esperanza de que si alguien casualmente termina leyendo alguna de estas cosas, el tiempo invertido en leerlas le devuelva por lo menos algo. Si creyera que leer estas cosas es una pérdida de tiempo, simplemente las borraría sin más.

Sin embargo, algo sí ha cambiado en mi respecto a esa intención a la que aludía. No en el objetivo final. Mi objetivo sigue siendo que estas cosas puedan ser útiles y puedan ayudar a alguien. Lo que no tengo ya es intención de que esta ayuda sea general.

Lo que he aprendido, además de esas otras cosas que cuento ahí, es que no quiero, porque no creo en ello -me temo-, “ayudar a todo el mundo”. No tengo interés en que las cosas que escribo sirvan a “mucha” gente. Es más, lo que tengo claro es que Internet está, cada vez más, llena de ruido y es un esfuerzo inútil tratar de luchar contra ese ruido porque el único modo de luchar con el ruido se asume que es, lamentablemente, hacer más ruido. Y eso no funciona.

Esto es lo que me ha llevado a -más o menos temporalmente- tomarme una pausa y no seguir escribiendo más. Soy muy consciente de que dejar la segunda parte de Pensando en Programar inconclusa le quita mucho valor, y quizá algún día, poco a poco, decida ir completándola. O quizá no. En lugar de esto… No, no puedo decir que sea “en lugar de” porque es algo que nunca he dejado de hacer. Uhmm… Digamos que lo que sí que seguiré haciendo es esto que he hecho siempre que es estar ahí para responder a quien pregunte.

Y así nada cambia y cuando aparece por LinkedIn alguien con quien apenas coincidí unos meses en algún trabajo con un mensaje de “Oye, tú que habías hecho cosas de esto, ¿cómo puedo arreglar un problema que tengo con…?” pues seguiré contestándole hasta donde sepa y pueda. Y cuando me llega un mail, un aviso al móvil, una llamada, etc, que me llega alguna vez con una preguntita tendrá, obviamente, mi respuesta. Porque para eso están los amigos, ¿no?

Pero ahí está la clave de la cuestión: He decidido adoptar una posición mucho más clara de hablar cuando me pregunten. Solo cuando me pregunten. También voy a intentar que mis respuestas sean más concisas, no enrollarme tanto con detalles que, seguramente, no le interesaban a quien me hacía la pregunta1). Sea como sea, el objetivo es, por encima del resto, evitar hacer más ruido, ruido que nadie quiere escuchar y más que nadie yo mismo.

Esta es la razón para que no haya más contenidos nuevos, ni termine lo que está a medias.

En cualquier caso, si leer algo de lo que hay en este sitio web te sirve de alguna forma… pues bien, me alegro por ti. Recuerda que lo puedes copiar libremente, incluso cambiarlo, re-publicarlo, decir que lo escribiste tú, lo que sea.

1)
Aunque quien me conozca sabe que me enrollo demasiado fácilmente como para poder prometer que conseguiré no hacerlo xD