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Tinkering and hacking

29 Ene 2010
Posted by gonzalo

Ayer mismo me encontraba pensando en algunas cosas de mi infancia. Cosas que me han hecho ser lo que soy o, quizá más exactamente, que me señalaron lo que quiero llegar a ser algún día. Mirar al pasado sin más, es bastante inútil, pero pensar sobre las cosas que fueron y cómo son ahora a veces puede ayudar a comprender mejor quién somos y quién podemos ser.

Cuando era pequeño, mi hermano mayor tenía un Spectrum. Mi primo tenía un C64. Algo más tarde, un compañero de clase tendría un Amstrad CPC. Luego vendría a casa un enorme 8088 de ITT que compartíamos todos. No es que hiciera mucho más que jugar con el Spectrum de mi hermano, aunque sí que seguía casi cada semana los programas de la MicroHobby. En el PC trasteaba algo más, ya que las posibilidades eran mayores. Luego vendrían las clases de informática en una academia de la época, en el colegio, en IBM. Al principio BASIC, luego algo de Pascal, C, ensamblador...

Hace ya unos 25 años que comenzó este camino. Hoy, en mi bolsillo un móvil con Python instalado, en mi mesa mi querido PC con un número indeterminado de intérpretes y compiladores, en mi mochila el portátil con una selección similar. En la estantería algún Arduino y las varias cajas de componentes.

Mi trabajo es de programador, desarrollador o como queráis llamarlo. No soy, ni de lejos, el mejor en lo que hago. Pero es lo que me gusta. Y más allá de eso, considero que es, por mucho que vaya "simplificando" cada vez más, trabajo de conocimiento (knowledge work). Y lo es porque es un trabajo que en gran medida, incluso hoy en día y pese a quien le pese, es artesanal.

Sé que muchos de mis amigos y compañeros de clase en algún momento de sus vidas también han trasteado con la programación. Algunos de ellos hoy trabajan, como yo, en ello. Otros no, pero incluso ellos en algún momento han aprendido al menos lo básico.

Por otro lado, sé que existe una enorme cantidad de gente que no ha pasado por esto. Que el único contacto que ha tenido con un ordenador es como usuario. Desde mi madre, que ahora mira las recetas de mi tía en un CDROM (aunque ella prefiera tener las suyas escritas en un cuaderno, que es más práctico), a algún amigo que se hace sus hojas de cálculo y sus presentaciones o a unos cuantos jugones que conozco que se divierten con su WiiBox3 de turno, o en general a la gran mayoría de gente.

Sé que no necesitan programar, que no han necesitado montarse su propio ordenador, que nunca necesitarán hacer más de lo que el ordenador ya les ofrece. Igual que sé que hay gente que se cablea la casa, hace un mueble o casi se construye media casa él mismo y que hay gente que si se le estropea la nevera, la cambia o como mucho llama al servicio técnico. (Y ojo, que mi madre arregla el aspirador o una lámpara ella sola, eh!)

Es una cuestión de necesidad, y si no tienen esa necesidad, no hay por qué preocuparse de más.

Pero, si vuelvo a mirar atrás, no puedo evitar pensar que esa necesidad, en gran medida, es algo que se hace crecer en nuestro interior. En parte es porque unas personas son de cierta forma y otras son de otra. Porque hay unos con más curiosidad y otros con menos (o con una curiosidad distinta, quizá). Pero también en buena medida es porque hace años la opción estaba ahí disponible. Teníamos esos Spectrums en los que la programación estaba al alcance de un chaval de 12 años.

De hecho, se vendían para eso. Sí, también estaban los juegos, pero ese otro uso, esa posibilidad de crear cosas, estaba ahí abierta a todos y se presentaba como una parte muy importante del conjunto. Cuando arrancabas el Spectrum de mi hermano, te dejaba directamente en el intérprete de BASIC.

Hoy, con cada nuevo aparato, esto va desapareciendo un poco más. Hoy un PC se vende para usar el correo, internet y el procesador de textos. A lo mejor editar imágenes, grabar un video y subirlo a la red o escribir en un blog. Usos todos perfectamente válidos y razonables. Tan razonables que ese es el camino que siguen muchos nuevos productos, que se especializan en eso y limitan otros usos.

Pero este camino tan razonable para muchos, es inadmisible para otros muchos. Nos encontramos con que nosotros sí que necesitamos poder trastear, que el hecho de instalar Python en el móvil no es una idea excéntrica y curiosa sino algo realmente útil que nos permite hacer con él más de lo que nos ofrece originalmente.

Pensando en estas cosas me pregunto cómo es de profunda la brecha entre ambos grupos y cómo de seguros los futuros de cada uno de los grupos. Por un lado, ellos, delegando todo el control en quienes les venden esos productos, ¿están destinados irremediablemente a un futuro de dependencia, de pérdida más o menos voluntaria de determinadas opciones o capacidades en favor de la despreocupación de tenerlo ya hecho? Y, nosotros, ¿tendremos cada vez menos opciones de trastear con sistemas cada vez más cerrados? ¿Nos veremos cada vez más reducidos a jugar fuera del sistema porque dentro no hay forma de hacerlo?

También me pregunto, ¿llevará esto también a una brecha entre el desarrollo de software personal y el profesional? No dudo que seguirán existiendo plataformas con las que desarrollar lo que queramos, pero me pregunto si ese control ejercido sobre las plataformas de consumo, las que van destinadas al público general, nos separarán de ellas. Algunos de los jugadores principales de la escena esto es lo que intentan implementar, con el control férreo de lo que se publica y distribuye sobre su plataforma; ¿lo conseguirán? Porque intentarlo algunos lo intentan incluso sobre la plataforma más abierta que hemos tenido nunca, "la web".

Sea como sea, sé que hoy en día con un PC uno tiene docenas de intérpretes y compiladores para aprender cosas interesantes, pero me entristece que no haya actualmente un sistema tan claramente orientado a crear y aprender como eran aquellos ordenadores de 8 (y 16) bits. No sé si llegaré a tener hijos a los que dárselo, pero empiezo a pensar que es el momento de ir guardando algunos Arduinos, BeagleBoards y/o XGSs para que, hijos, sobrinos o lo que sean, al menos la oportunidad la tengan disponible.

Hoy viendo...

... el episodio piloto de Caprica, he disfrutado como un enano viendo como la hija del supercientífico es una hacker que le da sopas con ondas a su padre :D

Me ha parecido reconfortante.




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