Tinselcity

¡Esta es una revisión vieja del documento!


ACHTUNG!!

Quien me conozca un poco sabrá que no me cae demasiado bien todo el mundo de la “farándula de los programadores” que hay montado por ahí. Cuando digo farándula me refiero a toda una serie de grupos, eventos, artefactos comunicativos, personajes, y a veces personas, que presentan una cierta visibilidad que los destaca frente al resto. No es que me caigan mal realmente, es que creo que si hacemos balance entre lo bueno y lo malo que aportan, es difícil valorar el total como algo positivo.

The 99% Programmers

Si hay algo que valoro de forma especialmente positiva de mi carrera profesional dentro del desarrollo de software es que, a lo largo de los años, me ha permitido conocer y observar a muchas y muy distintas personas. Desarrolladores de software de todo tipo y con todo tipo de carreras.

He conocido eso que algunos llaman “grandes profesionales”, y también -supongo que habrá que llamarlos así- “pequeños profesionales”. He tenido ocasión de encontrar gente que trabajaba en una pequeña empresa haciendo software día a día para cubrir pequeñas necesidades aquí y allá y que ni siquiera se consideraban desarrolladores. También he conocido quien se metía en una ahem-consultora al comenzar su carrera, y se ha quedado ahí para siempre, 10, 15, 20 años o los que queden. He conocido mujeres programadoras, claro que sí, muchas, más de las que algunos y algunas quieren hacer ver que hay. Y alguno que con 20 y pocos años elegía COBOL frente a Java, C++, .NET, JavaScript o cualquier otra cosa, y no porque eso le asegurara un trabajo sino porque realmente le gustaba trabajar con COBOL. Y otros que con la misma edad solo consideraban, y así lo refleja su carrera, trabajar en las start-ups más “molonas” y punteras.

He conocido gente que se convertía en programador o programadora por necesidad de su “trabajo real”, y solo lo consideraba una herramienta más. Y a quien le producía pura fascinación alejarse por completo de la realidad y sumergirse en bits, bytes, expresiones matemáticas y lenguajes, independientemente de qué uso real tuvieran. Ha habido de esos que trasteaban haciendo sus jueguitos cuando eran adolescentes y quienes todavía, después de trabajar sus ocho horas en esto, se siguen juntando 4 o 5 amiguetes y siguen haciendo esos mismos juegos. Y también de los que después de ocho horas de esfuerzo y excelente trabajo, no querían saber nada más del software salvo, quizá, para jugar con sus familias.

Alegres, serios, apasionados, aburridos, profesionales, aficionados… con todo tipo de formación, con padres o madres que ya eran programadores, unos que han llegado a esto desde muy pequeños y otros que han llegado ya mayores.

He conocido, también, a mucha gente que llevaba su profesión de manera digamos aislada o personal, aprendiendo por su cuenta o quizá con unos pocos compañeros de toda la vida. También a quienes decidían participar en o incluso montar alguna web comunitaria. Foros de ayuda, webs de noticias, listas de correo, portales, más recientemente “blogs” propios o compartidos. Y también he conocido a una buena parte de quienes han dado otro paso más y forman parte de ese grupo que acude a conferencias y eventos, como oyente o como ponente, incluso a algunos de los que organiza esos propios eventos.

No puedo evitar -es algo que está en mi- observar a la gente. No solo observarla, sino también escucharla. A veces escucharla incluso más de lo que se escucha a sí misma. Esto me permite, a veces, notar algunas cosas interesantes… que en realidad muy pocas veces comparto porque no creo que le interesen a casi nadie. De hecho, muchas veces a quien menos interesa es a las propias personas observadas porque si no han querido hacer ellas mismas esas observaciones es por un motivo consciente, de modo que no les interesa tampoco que otros vengan a hacérselas.

También me gusta, aunque no tengo muy claro el motivo aún, observar grupos de personas. He participado en bastantes, he visto algunos desde dentro y otros desde fuera y en alguna ocasión desde ambos sitios. Los grupos tienen sus propias mecánicas y comportamientos y a veces son mucho más entretenidos.

En fin, extrañas aficiones que tiene uno…

La desconexión del 1%

Así que, a veces, a ratos, de forma informal, me fijo justo en ese grupo que hay alrededor de eventos, conferencias, grupos, etc. Incluyo aquí también bastante de lo que se ve de todo esto desde la distancia de Twitter, Meetup, y toda esa caja de ruidos, ecos y gritos, porque a pesar de la cacofonía y de lo desagradable que resulta muchas veces la distorsión que produce la amplificación de internet, es indudablemente representativo en algunos aspectos.

Mi primera y principal conclusión es esta. Todo ese ruido, toda esa visibilidad, todo ese espectáculo, está en gran medida desconectado por completo de la realidad de la profesión. Son, de forma clara, “un 1%” que vive no en la riqueza y el poder de ese otro más conocido y nombrado “1%”, sino simplemente en una especie de realidad prefabricada que tiene poco o nada que ver ni con la profesión ni con el desarrollo de software. El mundo de las charlas, conferencias, eventos, meetups, newsletters, etc, es cada vez más un círculo de mutual back-patting. Una auto-congratulación colectiva organizada alrededor, no del desarrollo de software, sino de la popularidad.

Y sí, estoy hablando de eventos y demás considerados en principio como de carácter técnico. Pero es que incluso en las ocasiones en las que se tratan temas técnicos, en la mayoría ocurre que siguen alejados de la realidad.

Hace un rato me ha dado por buscar datos sobre cuotas de uso de algunas librerías y frameworks de JavaScript. El motivo ha sido leer a alguien afirmando en uno de esos lugares de discusión social de la red que “todo el mundo usa React”. Que es un poco tonto por mi parte que algo así me lleve a hacer esa búsqueda porque a. no es la primera vez que leo la tontería, y b. ya conocía las estadísticas. Pero oye, por asegurarme, por ver los datos más recientes, por si acaso. Y es que ni siquiera llega al 1%. Ni Angular tampoco. Ni Vue. Ni la que sea que es tu favorita. Por supuesto que no es fácil obtener datos totalmente fiables, pero es que ni hace falta. Después de ver una docena de fuentes distintas las conclusiones son similares. Sí, hay variaciones de unos a otros y de cómo cuentan las cosas, pero es irrelevante, no supone diferencia. Y lo mismo cuando alguien suelta que “hoy en día nadie usa PHP”. Que será feo, que no te gustará, que te hará sufrir… Me parece muy bien, pero decir que nadie usa PHP en internet hoy en día es tan estúpido como falso. Lo mismo que decir que “todo el mundo está metiendo Node en back” o que “Java es el pasado”.

Y mientras tanto, en todos los eventos, charlas, conferencias y demás, de lo único que se habla es de esas cosas que no llegan al 1%.

En algunos casos reconozco que tiene interés y que puede ser bueno hablar de cosas que no se usan pero se deberían usar precisamente para que adquieran más visibilidad. Pero… ¿la adquieren? Porque aunque está claro que hay muchos más asistentes que ponentes en estos eventos, ¿realmente pasan de ahí al “gran público”, al 99% restante? Claro, algo como React o Angular, tiene detrás una implacable máquina de publicidad detrás, un Facebook o un Google, que insistentemente derrochan miles, quizá millones, en impulsar su solución para adquirir esa cuota de popularidad. Y a pesar de eso, según varias estadísticas, hay más sitios usando Mootools que React o Angular (según algunas de esas, incluso más que los dos juntos). Ojo, Mootools, la librería con tan malas prácticas que el comité de desarrollo del estándar de ECMAScript tuvo que cambiar de contains a includes por su culpa. Y aún así…

Popularidad, espaldas rascadas y...

Esta es la farsa construida. A veces conscientemente, a veces no. A veces dirigida por intereses individuales y a veces por intereses corporativos. Una escenificación de aplausos a los amigos que otro día corresponderán con los suyos. Una búsqueda de la